San Quirico y Santa Julita (16-06-2020)


imágenes de Santa Julita y Quirico, iglesia parroquial de Villanueva de la Sierra (Cáceres)
Santa Julita y Quirico, iglesia parroquial de Villanueva de la Sierra (Cáceres)

Si hay alguien que haya hecho más por llenar el cielo de santos y mártires ese es Diocleciano. Que si la persecución de Diocleciano esto, que si la persecución de Diocleciano aquello… A veces parece un quintacolumnista del Señor.

Pero para nuestra sorpresa, la mía al menos, no era él el verdadero instigador inquinador, de inquina que no sé si existe la palabreja pero la regalo graciosamente a la RAE, aunque no se me reconozca con un sillón ni siquiera con una silla plegable de campo y playa.

General romano, Diocles, llamado después Cayo Aurelio Valerio Diocleciano Augusto, fue escalando puestos hasta ser proclamado Emperador por el Ejército, más concretamente por su ejército, sus tropas.

Listo, aunque sin dominar los entresijos del gobierno de Roma se dió cuenta de que el Imperio era demasiado grande para ser gobernado por un solo emperador y promovió la Tetrarquía: Reparto del imperio entre cuatro co-Césares, Maximino, Galerio, Constancio y él mismo.

Parece ser que a Diocleciano le parecía suficiente alejar a los cristianos de cargos públicos y puestos en el ejército pero Galerio mucho más fanático que Diocleciano le convenció de que había que exterminarlos.

Lo cual no solamente no fue posible sino que Constantino, hijo de Constancio, uno de los tretrarcas, acabo decretando el cristianismo la religión oficial del Imperio Romano.

Julita era una dama principal de Laconia en Asia Menor, nació en el siglo tercero y murió en Tarso el 16 de junio del 303.
Su hijo Quirico, nació ya en el siglo cuarto y murió con ella.

Dama muy principal y casada con un Caballero de calidad, todo paño fino, nada de sintéticos, pero no aparecen por ningún lado ni los nombres de los padres ni del marido. Sí del hijo, por razones obvias.

Ella tenía 22 añitos cuando Dios la dejó viuda en una de esas pruebas que tanto le gustan al Señor para comprobar el aguante de la torsión del alma humana.

Era hermosa y piadosa aunque no juiciosa, como la mayoría de los cristianos que parecían querer ganar la palma del martirio, las azucenas de la virginidad o los cactus de los intolerantes. Verdadera obsesión con las plantas.

Resulta ridículo que el niño, 2-3 años, le llamen Quirico nombre con autoridad y fuerza, sonoro, y a la mamá Julita.

Lo normal hubiera sido al revés: doña Julia y Quiriquito o Kiko.

Pero no es este el lugar para cuestionar la política de género del Señor, aunque ahora se vería forzado a que la mitad de los Apóstoles fuera mujeres o perdería mucho mercado.

Julita huye con Kiko y dos sirvientas de un lado para otro pensando en escapar de los diferentes gobernantes a cual más sanguinario.
Todos queriendo hacer méritos, de Laconia a Isauria y acabó en Tarso de Cilicia, la patria chica de Saulo-Pablo.

El gobernador le dijo que no entendía que mujer tan principal se dejara engañar por esos locos cristianos y ella le contestó que no entendía como alguien tan secundario como él no tuviera un rastro de seso para andar adorando diosecillos. Y seso, ¡vaya ocurrencia!

Empezaron las torturas y le quitaron a Kiko y se lo sentó el gobernador en el regazo e intentaba calmarle pero no lo conseguía.
Julita decía: «Soy cristiana» y el niño repetía «Y yo más» y pesadito como estaba sacó de quicio al gobernador pues le había dado puñadas y arañazos y cogiéndolo de una pierna lo estampó contra las escaleras salpicando de sesos a madre y muy torturador mío.

Julita se alegró muchísimo de que su hijo ya fuera mártir y tampoco tardó mucho en acompañarle.

Enterraron los restos en una fosa común para bandidos, pero sus sirvientas consiguieron recomponer el puzzle de los restos y ponerlos a buen recaudo para la exportación posterior.

Fueron repartidas reliquias por toda Europa, Francia, España e Italia.

Milagros: no parece que vaya la cosa de milagros salvo los narrados, o sea nada de especial.

Patrón: abogados de los pobres, aserradores, los niños, la casquería.

En España hay un montón de localidades donde se veneran a los santos, o son las fiestas patronales, romerías, etc..

Incluso hay un pueblo en Cataluña que se llama San Quirze del Vallès.

Com al Vallés no hi ha res.